10.15.06
Descubriendo a Roland
Hay algunas reacciones suyas que me sobrepasan.
Quizá el tiempo vaya pasando factura, han pasado ya muchas cosas entre nosotros, buenas y malas, pero aun habiendo estado a su lado incondicionalmente, parece que no es suficiente. No entiendo, después de tantos años, cómo puede pensar como piensa, reaccionar como reacciona.
Creo que lo más me molesta es su falta de tacto. Parece como si su tiempo libre fuera más importante que el mío, es como si despreciara mis momentos de ocio, como si le molestara que los tuviera, mientras él vaga por la vida de flor en flor y a mí me parece totalmente correcto.
Suele ser lo habitual, uno da esperando recibir, pero se encuentra que da un brazo de amigo y recibe un bofetón o una puñalada. Ya son unas cuantas veces en las que, estando yo metido en el hoyo, no he sabido nada de él, ha desaparecido, y en ese momento juro y perjuro que no se lo perdonaré, pero el tiempo pasa y las cosas vuelven a su cauce, a la normalidad. No sé cómo lo consigue, pero suele ser perdonado casi siempre, sale de rositas como si nada, todos felices.
No seré yo quien le quite la venda de los ojos, no, ya lo he intentado varias veces y el experimento ha salido rana, pero debería aprender de los errores, debería tener muy en cuenta quién permanece a su lado y quién no. La memoria es a veces tan fina como el grosor de un folio, pero hay que hacer un esfuerzo por recordar lo que creo que merece la pena: quienes permanecen al lado de uno a las buenas y sobre todo a las malas, e intentar corresponder.
Supongo que poco a poco iré organizando mis ideas para intentar plasmarlas con cierto orden, este primer post es una especie de prueba, y como tal, las ideas van disparadas como balas rebotando de pared en pared.
Largos días y gratas noches,
Jake.
